
En la vida, al igual vos, querido/a lector/a, he enfrentado a constantes transiciones.Algunas fueron pequeñas, como cambiar de trabajo. Otras más profundas, como el cierre de una etapa personal o emocional.
Cuando esos momentos de cambio llegan también llegan emociones desafiantes, que no me gustan tanto transitarlas. Así y todo, una cosa es segura: para abrir un nuevo camino, es crucial que cierre el ciclo anterior, es lo que necesito para poder avanzar.
Al hacerlo estoy abriendo paso a nuevas oportunidades, esto me permite librarme de la carga emocional, los pensamientos recurrentes y de las ataduras que me mantenían estancada.
Imaginate esto: Comenzá a caminar con una maleta llena de recuerdos, emociones y situaciones no resueltas ¿Cuánto peso extra estás agregando a la caminata?
Ahora, visualizá ir cerrando el ciclo, vas despidiendo esa etapa mentalmente, luego emocionalmente con los recuerdos hermosos y los no tantos, y esa valija ya está mucho más liviana, tiene mucho espacio para las experiencias futuras.
Haciendo este ejercicio me brindo la posibilidad de aprender de lo vivido y tomar esas lecciones para construir un futuro más alineado con mis deseos, con mis valores.
Claro que cerrar un ciclo es atemorizante, porque enfrentar emociones que prefiere evitar naturalmente: el dolor, la pérdida, la frustración. ¿Querés agregar alguna más?
Sin embargo dilatar el cierre de l ciclo o etapa lo único que hace es prolongar el malestar, continuar con esas emociones que no me gustan y me voy perdiendo de abrazar las nuevas que pueden ser muy enriquecedoras.
Aceptar que un ciclo ha terminado en una relación, una etapa laboral o una etapa vital, no significa rendirse, significa aceptación. Es reconocer que todo tiene su tiempo , reconocernos en el proceso y mirar al próximo paso nos permitirá crecer con gratitud.
Aquí quiero reslatar algo muy importante: cerrar un ciclo no es un proceso automático, es un duelo.
Requiere tiempo, reflexión y, en ocasiones, apoyo externo.
Como profesional te comparto algunos pasos que pueden ayudarte a cerrar un ciclo de forma más saludable.
Reconoce el fin: Aceptar que algo ha llegado a su término es el primer paso. Evitarlo solo prolonga el proceso y añade más carga emocional.
Permítete sentir: No te apresures a “superar” una situación. Permitirte sentir las emociones asociadas al cierre es fundamental para sanar. Escribir un diario es sanador, permite reconocer y expresar esas emociones.
Reflexiona sobre lo aprendido: Cada ciclo trae consigo lecciones. Tomarte un tiempo para identificar lo que has aprendido te dará una sensación de cierre y te ayudará a integrar esas enseñanzas en la nueva etapa que comienza.
Despréndete con gratitud: Incluso en las situaciones más difíciles, siempre hay algo por lo que podemos estar agradecidos. Agradecer lo vivido te permite soltar con una actitud más positiva y abierta.
Una vez que hemos cerrado el ciclo de manera consciente, estamos listos para abrirnos a lo nuevo. La vida es cíclica, y cada cierre trae consigo la semilla de algo nuevo y potencialmente maravilloso. Cuando cerramos un ciclo, nos damos el regalo de reinventarnos, de explorar nuevas posibilidades y de seguir adelante con más claridad y ligereza.
Cuando llego final del día no pienso que es el fin, es solo la transición hacia algo más grande y mejor, un nuevo día lleno de muchas oportunidades.
La vida siempre está en movimiento, te invito a que vos también lo estés y nos hagamos compañía en este transitar.
San Miguel de Tucumán, Tucumán.
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