
A los 18 años decidió que quería dedicar mi vida al servicio, a empoderar a las personas para que cuenten con herramientas para sanar su cuerpo físico, mente y emociones. A conectar con la divinidad que nos habita, con el amor y la consciencia que somos. Todo esto es una elección de vida a partir de la cual uno prioriza todo aquello que le permita anclarse cada vez en forma más profunda y permanente en esa plenitud, en ese amor y en esa consciencia que todos somos en esencia. Uno que sabía dijo: “yo soy el camino, la verdad y la vida”...”yo soy amor”...El amor es el camino, la verdad y la vida. Todo camino genuino de salud y crecimiento personal nos acerca al amor y a las otras personas. El amor verdadero es el que te saca de la comodidad y te invita a crecer.
En tercer año de Medicina sufrí una profunda crisis, como Médico quería ayudar a través de mi profesión y no sentía salud ni entusiasmo en los médicos que me formaban (salvo contadas excepciones). Tampoco veía que los pacientes del hospital estuvieran obteniendo herramientas para generar salud ni resolviendo sus enfermedades crónicas. Hacía años que meditaba, entrenaba mi cuerpo y comía en forma consciente. Experimentaba con claridad lo que era una salud integral. Sabía que la única forma de transmitir salud era desde la salud.
Este panorama me llevó a buscar una forma diferente de ejercer la medicina:
desde la salud y para la salud; es de la vida, en sintonía con la vida y respetando la vida. Una medicina que recupere la confianza en la inteligencia del cuerpo, en su capacidad de regeneración, evitando reprimir síntomas de depuración corporal tales como el cansancio, dolor de cabeza, la fiebre, la diarrea, los estados gripales, mucosidades, urticaria, erupciones, etcétera. La medicina académica es maravillosa para infecciones que no remiten por medios naturales, politraumatismos y para muchas otras cosas; pero ante las dolencias crónicas degenerativas, el cáncer, las enfermedades autoinmunes y las enfermedades cardiovasculares, debemos empoderarnos y hacernos cargo cambiando todos aquellos hábitos y patrones conductuales que nos llevan a la enfermedad.
Que cada escrito sea una guía práctica para generar salud mediante las acciones concretas que realizamos a diario.
Está todo en las manos del lector.